¿Quién dijo que meditar es aburrido?

No sólo puede ser divertido sino que los niños pueden aprender mucho de esta práctica tan antigua. Les ayuda a prestar atención, estimula la creatividad y les enseña a regular sus emociones. 

Pero...¿en qué consiste el mindfulness? Es lo que también se llama "Conciencia plena": vivir el presente momento a momento, centrándonos en nuestros pensamientos, emociones o sensaciones corporales, aceptándolos, sin juzgarlos o intentar cambiarlos.

¿Por qué es la infancia una buena edad para empezar a practicarlo?

Los adultos estamos demasiado acostumbrados a ir con “el piloto automático” a todos lados. Conducimos casi sin darnos cuenta, seguimos las rutinas diarias a toda prisa, tenemos siempre mil cosas en la cabeza (lo que me preocupa, lo que tengo que hacer, lo que me gustaría estar haciendo, etc.). Los niños, sin embargo, aún están en proceso de aprendizaje y muchas de sus actividades requieren concentración para hacerlas paso a paso. Y eso es precisamente en lo que consiste la conciencia plena: en convertirse en principiantes y concentrarse en cada paso. Los niños de 4 o 5 años ya pueden beneficiarse de estas técnicas que además puede disfrutar toda la familia. Es el momento ideal para que los niños aprendan una nueva manera de vivir y de sentir.

¿Qué se puede conseguir practicando el mindfulness?

Con la conciencia plena (mindfulness) se busca precisamente ejercitar la atención, la concentración, la memoria y la regulación de las emociones.

Los niños están acostumbrados a recibir estimulación externa constantemente: les proporcionamos entretenimiento con juguetes, películas, actividades extraescolares…Su día a día está lleno de actividades que no les permitan aburrirse, pero tampoco les da la oportunidad de pararse a pensar o a sentir. A veces recorren la rutina diaria sin enterarse. Otras veces están irritables pero no saben identificar por qué: ¿están aburridos, cansados, enfadados, nerviosos?

Para los padres también aporta beneficios: nos permite observar nuestras necesidades y nuestras emociones y distinguir cuando están relacionadas con los niños o quizás con algún otro evento del día. ¿Quién no ha dado un grito al llegar a casa por culpa del cansancio del trabajo?. Con la conciencia plena puedes llevar tu atención a esa sonrisa tan bonita de tu hijo, disfrutar de ese momento y ahorrar energía.

 

Aquí tienes algunos juegos con los que empezar a practicar la conciencia plena con los niños:

RESPIRAR ATENTOS COMO UNA RANA: las ranas pueden dar saltos enormes pero también pueden estar sentadas muy quietas. Pueden observar lo que ocurre a su alrededor mientras respira con mucha calma sin dejarse arrastrar por todo tipo de planes interesantes que se le pasan por la cabeza. La rana está quieta  mientras respira. Su barriguita se abulta un poco y después se hunde una y otra vez. Prueba a hacer como la ranita. Sólo necesitas atención a tu respitación.

EL MARCIANO: imagina que vienes de Marte y no conoces nada de este planeta. Coge una gominola y observála como si nunca hubieses vito una. Acércatela a la boca, rózala con los labios, experimenta con ella. Una vez dentro de la boca investiga su sabor, olor, textura, consistencia. Puede ser una experiencia dulcemente extraordinaria.

EL PARTE METEOROLÓGICO: Sentaos cómodamente, cerrad los ojos y tomaos un tiempo para descubrir cómo os sentís en este momento. ¿Qué tiempo está hacienda por dentro?. Dile que observe si brilla el sol y se siente relajado, o si hay nubes y está a punto de caer un chaparrón, o quizá si hay una tormenta. Pídele que observe de forma amable y curiosa el tiempo que hace por dentro e indícale que es simplemente lo que hay. Puede ser que en otro momento del día cambie, pero ahora es como es, y así está bien. Los estados de ánimo cambian como cambia el tiempo, pasan por si mismos.

Un saludo,

Leyre Hidalgo López