¿Quién dijo miedo?

¿Eres un superhéroe?

Si la respuesta a esta pregunta es “no”, entonces seguro que en algún momento de tu vida has sentido miedo: esa sensación que te recorre el cuerpo, que te ata un nudo en el estómago, te acelera el corazón, te hace sudar y que penas te deja respirar.

Cuando esta sensación está asociada a algo concreto (los perros, la oscuridad, las alturas) hablamos de miedos. Cuando estos miedos son muy intensos e irracionales los llamamos “fobias”.  Cuando el miedo aparece sin más, sin estar relacionado con nada concreto también lo llamamos “ansiedad”.

Las personas que tienen fobia a algo suelen evitar a toda costa enfrentarse con aquello que temen. Si tienes fobia a las tarántulas y vives en Nueva York no parece muy complicado; pero cuando tienes fobia a conducir y tu trabajo depende de ello, entonces ya es otra historia. El miedo es una emoción humana que tiene un valor para la supervivencia: nos ayuda a evitar peligros. Por eso no se trata de no volver a sentir miedo “nunca más”, sino de que no interfiera en nuestra vida diaria. Si los miedos condicionan tu vida, entonces necesitas hacer algo al respecto: no podrás conseguir que la sensación de miedo desaparezca de tu vida para siempre, pero la buena noticia es que no tienes que ser un superhéroe para aprender a controlarlo.

Las personas que sienten ansiedad no suelen entender qué les ocurre ya que no encuentran una razón para esas sensaciones de miedo que tienen. A veces lo sienten al salir a la calle, otras al levantarse, al trabajar, etc. Puede que tenga que ver con algún acontecimiento estresante que nos ha ocurrido en esas circunstancias (un accidente, por ejemplo), pero muchas veces aparece sin más. Pasan mucho tiempo buscando el por qué tienen miedo y se desesperan cuando no lo encuentran, por lo que asumen que no se puede solucionar. La ansiedad se va colando en sus vidas y van dejando de hacer cosas por temor a que vuelva a aparecer el miedo de nuevo. 

  • Comparte el miedo: expresar los miedos y compartirlos puede ayudarte a enfrentarte a ellos. También te darás cuenta de que no eres el único que los sufre.
  • Experimenta con el miedo como si fueras un científico. Se trata de que puedas ir haciendo pequeñas pruebas para comprobar que a pesar del miedo, eres capaz de hacer aquello que te propones sin que aparezcan las tan temidas consecuencias (la ansiedad, el dolor de cabeza, el mareo, etc).
  • Aprende técnicas de relajación: entrena la respiración y prepara al cuerpo para que sepa reaccionar ante el miedo.
  • Haz cosas agradables: no dejes de lado tu ocio, las cosas que te gusta hacer son la mejor competencia para el miedo.
  • Pide ayuda: si ves que cada vez haces menos cosas, que el miedo ocupa gran parte de tu tiempo y te vas aislando de los demás es el momento de pedir ayuda. 

Un saludo,

Leyre Hidalgo López
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