Blog y Curiosidades

21. abr., 2016

Las obsesiones son aquellos pensamientos  que nos persiguen aunque no queramos. Luchamos contra ellas porque son irracionales, pero aparecen de nuevo una y otra vez. Pueden venir después de un acontecimiento estresante (“he perdido el trabajo, soy un fracasado”) o simplemente surgen de la nada (“si toco el pomo de la puerta enfermaré y moriré”). Muchas personas intentan liberarse de ellas llevando a cabo alguna acción (lavarse por ejemplo), pero la obsesión acaba reapareciendo otra vez.

Los autores Edna Foa y Reid Wilson proponen 4 desafíos que hay que afrontar a la hora de enfrentarse a las obsesiones:

  1. Reto: ármate de valor para vencer las obsesiones. Tú sí que puedes.
  2. Razona: observa que tus obsesiones son irracionales, no puedes demostrarlas.
  3. Relativizar, no Ritualizar: considera qué estás consiguiendo realmente con tus rituales y plantea otra manera de ocupar tu tiempo con lo realmente importante.
  4. Recibe las obsesiones, no te resistas: cuanto más luches contra ellas para que desaparezcan, más presentes están en tu cabeza.

Muchos estudios han confirmado que la manera más efectiva de superar las obsesiones y los rituales que suelen acompañarlas es exponerse a aquello que tememos sin llevar a cabo los rituales. Como esto no siempre es tan fácil como parece, Jeffrey Schwartz sugiere 4 estrategias:

  1. Reetiqueta la obsesión. Llámala por su nombre: es una obsesión, un pensamiento. No es la realidad.
  2. Reatribuye: “no soy yo, es mi obsesión la que habla”. Cuando te des cuenta de que ese pensamiento obsesivo es el problema y no tú, conseguirás que se haga más pequeño.
  3. Reenfoca: busca una conducta alternativa que sea incompatible con tu obsesión o con tu ritual. Al principio es difícil, pero una vez que “enganches” con otro pensamiento, la obsesión se hará más débil.
  4. Reevalúa: observa cómo se va modificando tu obsesión y tu ritual según avanzas en los 4 pasos. Irá perdiendo fuerza, cambiará…

…ya estás en el buen camino.

11. abr., 2016

Me gustaría compartir esta reflexión de un compañero del gremio de la salud mental y que creo tan acertada para la época que nos ha tocado vivir. Para pensar juntos, con optimismo, pero con reflexión.

  • Confiábamos en el sistema económico y financiero, hasta que hubo que apuntalarlo para que no se hundiera del todo.
  • Creímos a los bancos y su dinero prestado hasta que hubo que rescatarlos y nuestras pequeñas y caras viviendas se depreciaron.
  • Nos salvaría la eduación, decían, hasta que se paralizó el empleo, primero el privado. Quedan las oposiciones…peró también se recortó en empleo público. Supimos que ser arquitecto, ingeniero, médico, no valía mucho, que los licenciados debían emigrar
  • Pensábamos que nuestras calles de Europa, nuestros metros, nuestras discotecas o nuestras terrazas eran seguras hasta que atentaron en Madrid, en Londres, en París.
  • Ni las promesas de la seguridad de la moderna energía nuclear aguantaron la fuerza de un tsunami.
  • Al menos no tenemos Ébola. Dijimos.
  • Por lo menos habrá gobierno que lo arregle, pensamos después de todo. Hasta que supimos que ni tan siquiera eso era una cuestión cierta.

Entre el 2004 y el 2016 la realidad nos ha dejado claro que el sueño de los 60 años previos no era un sueño tan claro y tan posible. Pero ya habíamos abandonamos los ideales, la confianza en lo simbólico, la palabra y el vínculo social a cambio de la mediocridad y los bienes materiales superfluos. A cambio de las relaciones ligeras a través de las redes sociales. Vendimos la adolescencia a la Disney.

Ahora, en esta primera mitad del siglo XXI, estamos inciertos. Hemos descubierto, de repente, que la vida era esto. Pero no podemos sostenernos con confianza en lo que dejamos atrás.

Es el momento entonces, ya prevenidos, de dar paso al deseo.

Autor: Eduardo Velázquez

 

5. abr., 2016

“Nunca la ajena voluntad, aun grata, cumplas por propia.

Manda en lo que haces, ni de ti mismo siervo.

Nadie te da quién eres. Tú, no cambies.

Tu íntimo destino involuntario cumple alto.

Sé hijo tuyo.”

Aforismos. Fernando Pessoa.

 

Que manera tan bonita de decirnos que nos queramos, que seamos coherentes con nuestra voluntad y no nos dejemos llevar ni por los demás ni tampoco por nuestras propias limitaciones.

A veces nos olvidamos de que la capacidad para conseguir nuestros objetivos la llevamos dentro. Prestamos atención a lo que quieren o piensan los demás y vamos dejando en un segundo plano nuestras necesidades. 

Otras veces somos nosotros mismos los que nos frenamos porque la atención la ponemos en nuestros miedos, nuestras inseguridades o preocupaciones.

De una manera o de otra, nos vamos alejando de nuestros valores, de nuestros objetivos, y en definitiva de nuestra vida.

 

  • “Nunca la ajena voluntad cumplas por propia”: busca tus metas. Las personas nos sentimos mejor cuando somos capaces de cumplir nuestros propios objetivos.
  • “Manda en lo que haces. Ni de ti mismo siervo”: no seas esclavo de tus miedos o tus preocupaciones. Puede que estén ahí pero tú eres quien diriges tu vida.
  • “Nadie te da quien eres”: nuestros padres nos enseñaron muchas cosas, pero ahora eres tú quien decide cómo quieres ser. Atrévete a conseguirlo.
  • “Tú no cambies”: acéptate de manera incondicional. A pesar de nuestros defectos todos tenemos mucho que ofrecer.
  • “Sé hijo tuyo”: Vive y actúa con los valores que le enseñarías a tu hijo. Cuídate.
28. mar., 2016

Un estudio publicado recientemente en Journal of Pediatrics ha encontrado que los niños más pequeños de la clase tienen más probabilidades de ser diagnosticados con Trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Puede parecer que la diferencia de edad de los niños de una clase no es significativa ya que raramente excede el año, sin embargo en ciertas edades, especialmente las más tempranas, diferencias de unos pocos meses pueden ser importantes.

¿Por qué puede variar tanto el comportamiento de un niños en un periodo de meses?

Es una cuestión de maduración: hay ciertos comportamientos o razonamientos que se alcanzan habitualmente a partid de cierta edad, por lo que el que un niño que aún no haya cumplido tal edad no tiene por qué sufrir un trastorno sino que lo alcanzará a su debido tiempo.

Por ejemplo, entre los 2 y 3 años los niños aprenden el significado de la palabra “no”, y sufren rabietas ante la negación de sus deseos, así como aprenden a utilizar el “no” para negarse a los deseos de los padres. A partir de los 3 años, esta actitud desafiante va dando paso a una etapa más conformista.

Comportamientos como estarse quieto, el autocontrol, autonomía, comprensión de normas, etc. requieren de cierta maduración que pueden haber alcanzado parcialmente los niños de 7 años pero no los de 6. 

Por eso, cuidado cuando comparamos los niños con los compañeros de la clase antes de pensar en si estarán sufriendo un problema de hiperactividad. Esa información hay que contrastarla con otras áreas: la familia, los amigos…

 

10. mar., 2016

Ahora está de moda meditar y ser mindful. Pero...¿en qué consiste el mindfulness? 

Es lo que también se llama "Conciencia plena": vivir el presente momento a momento, centrándonos en nuestros pensamientos, emociones o sensaciones corporales, aceptándolos, sin juzgarlos o intentar cambiarlos. Se trata de atender lo que ocurre en cada momento en vez de quedarse fijado en lo que ocurrió en el pasado (porque fue mejor, o porque nos arrepentimos de algo) o lo que ocurrirá en el futuro (esperando que sea mejor o temiendo lo peor). Como digo yo, hay que olvidarse de los "viajes en el tiempo" y dejarlos para las películas. Puede parecer complicado, pero con un poco de entrenamiento se puede conseguir. Prueba a hacer alguno de estos ejercicios en tu día a día y te acercarás un poco más al presente:

  • Busca un rato para respirar: ya lo haces durante todo el día sin darte cuenta, pero prueba a hacerlo de manera consciente. Explora las sensaciones físicas en tu cuerpo al hacerlo, como si pudieras percibir la respiración en la nariz, la boca, la garganta, el abdomen, los brazos...
  • Come como los extraterrestres: imagina que nunca antes habías probado la comida y que debes averiguar qué son esos objetos en tu boca. Explora su textura, sabor, peso, degustándolos poco a poco, dedicando toda tu atención como si fuera lo más extraordinario del mundo.

Hay muchas maneras de hacerse consciente y de vivir plenamente. Si quieres saber más, te recomiendo que eches un vistazo a estos libros:

"Mindfulness en la vida cotidiana: donde quiera que vayas, ahí estás" fundador del Mindfulness, Jon Kabat-Zinn

"Con rumbo propio: disfruta de la vida sin estrés" de Andrés Martín Asuero, director del Instituto Mindfulness de Barcelona.

¡Bienvenido al presente!