17. may., 2016

¿Tienes acúfenos? Lo que la psicología puede hacer por ti

Los tinnitus o acúfenos son ruidos que sentimos en el oído pero que no se corresponden con sonidos externos. Es una experiencia subjetiva ya que no existe un estímulo auditivo que lo provoque. 

Cuando se tiene un tinnitus lo primero que debemos hacer es acudir a un otorrinolaringólogo que pueda estudiar las posibles causas orgánicas. Sin embargo, son muchas las ocasiones en que no es posible determinar la causa o encontrar un tratamiento que los elimine por completo. Es entonces cuando la ayuda de un psicólogo puede ser esencial ya que es muy probable que tengamos que aprender a vivir con esta molestia auditiva.

Las personas con acúfenos luchan incesantemente contra esta vivencia con la intención de eliminarla y dejar de escuchar ese constante ruido en los oídos. Muchas veces el ruido y la necesidad de eliminarlo se convierte en una obsesión y en un obstáculo para llevar la vida normal que les gustaría.

Sin embargo, la psicología nos ha enseñado que la lucha contra las obsesiones no sólo no consigue eliminarlas sino que muchas veces las hace más resistentes. Igual que si se tratara de un pensamiento obsesivo, la solución para el tratamiento psicológico de los acúfenos reside: 

  1. En su aceptación y,
  2. En reducir la atención que se le dedica, lo que permite centrarse en otros aspectos de la vida para desarrollarnos plenamente.

Las personas que sufren tinnitus también refieren sentir ansiedad asociada a esta molestia, sensación de incapacidad, falta de concentración y desánimo. Por eso muchas veces a la molestia del acúfeno hay que añadirle el peso de las secuelas psicológicas, lo que complica el tratamiento. Por tanto, el abordaje de esta afección debe ser integral y multidisciplinar para abarcar todos los aspectos afectados (la parte médica y la psicológica).

El tratamiento psicológico debe incluir:

  • Entrenamiento en relajación:para evitar por ejemplo la tensión en los músculos de la mandíbula que agravan la intensidad del acufeno.
  • Regulación de las emociones: que favorezca la aceptación de las dificultades y la orientación hacia objetivos productivos (familia, trabajo, ocio…)
  • Manejo del estrés: detectar aquellas situaciones que empeoran la afección y desarrollar recursos para confrontarlas de manera positiva.