11. abr., 2016

Reflexiones de un psiquiatra

Me gustaría compartir esta reflexión de un compañero del gremio de la salud mental y que creo tan acertada para la época que nos ha tocado vivir. Para pensar juntos, con optimismo, pero con reflexión.

  • Confiábamos en el sistema económico y financiero, hasta que hubo que apuntalarlo para que no se hundiera del todo.
  • Creímos a los bancos y su dinero prestado hasta que hubo que rescatarlos y nuestras pequeñas y caras viviendas se depreciaron.
  • Nos salvaría la eduación, decían, hasta que se paralizó el empleo, primero el privado. Quedan las oposiciones…peró también se recortó en empleo público. Supimos que ser arquitecto, ingeniero, médico, no valía mucho, que los licenciados debían emigrar
  • Pensábamos que nuestras calles de Europa, nuestros metros, nuestras discotecas o nuestras terrazas eran seguras hasta que atentaron en Madrid, en Londres, en París.
  • Ni las promesas de la seguridad de la moderna energía nuclear aguantaron la fuerza de un tsunami.
  • Al menos no tenemos Ébola. Dijimos.
  • Por lo menos habrá gobierno que lo arregle, pensamos después de todo. Hasta que supimos que ni tan siquiera eso era una cuestión cierta.

Entre el 2004 y el 2016 la realidad nos ha dejado claro que el sueño de los 60 años previos no era un sueño tan claro y tan posible. Pero ya habíamos abandonamos los ideales, la confianza en lo simbólico, la palabra y el vínculo social a cambio de la mediocridad y los bienes materiales superfluos. A cambio de las relaciones ligeras a través de las redes sociales. Vendimos la adolescencia a la Disney.

Ahora, en esta primera mitad del siglo XXI, estamos inciertos. Hemos descubierto, de repente, que la vida era esto. Pero no podemos sostenernos con confianza en lo que dejamos atrás.

Es el momento entonces, ya prevenidos, de dar paso al deseo.

Autor: Eduardo Velázquez